lunes, 7 de septiembre de 2026

De pubertos inseguros y otras nimiedades

Por las mañanas suelo salir a caminar. Es la primera actividad física que hago al día (con física no me refiero a activadas de ejercicio, sino de movilidad en general). 

Ultimamente empecé a escuchar un podcast y el episodio del día de hoy me dejó pensando un poco... 

El tema fue middle-school y por qué en la sociedad norteamericana los adolescentes que cursan middle-school se preocupan más por cuestiones sociales internas de su escuela que por realmente aprender las asignaturas. Y bueno, hay diversos factores, quizá el principal es esa edad donde tenemos cambios, dejamos de ser niños pero aún no somos jovenes, nos interesa el amor, el que dirán, etc. 

Mientras escuchaba esto me trasladé a mi experiencia personal. En México se llama Educación Secundaria o simplemente secundaria. 

Siendo yo un puberto (y con todo lo que eso conlleva) recordé especialmente el momento del primer amor y como en aquel entonces mi primera novia fue una experiencia rara. 

Fue un noviazgo fugaz de ¿un par de semanas? ¿un mes? no recuerdo cuánto tiempo pero fue poco. Y fue una oportunidad desperdiciada porque ese noviazgo inició por una apuesta. Una amiga un día llegó y me dijo: tu harías buena pareja con Fulanita, deberías declarártele y yo así de: ¿por que? y ella más otros amigos que presenciaron la escena empezaron con el típico sí, hazlo, decláratele y yo muy valiente: ¿a si? ¿y si lo hago qué? El punto es que terminé haciéndolo. Me dieron el sí y pues fue algo raro porque no estaba muy interesado en tener novia en ese momento y eso se reflejó en los días siguientes. He de admitir que ella era una chica muy bonita y buena onda pero yo (y creo que ella un poco igual) no tenía mucho interés en las cursilerías del noviazgo a esa edad. Después de unas semanas o un mes, simplemente por mutuo acuerdo decidimos terminar. Todo en buena lid. El problema para mi vino después porque como dicen por ahí nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, de alguna manera así me pasó. Empecé a ver a mi ex con otros ojos. No sé si era la añoranza de lo que pudo haber sido o quizá que ya tenía más interés en noviar. Como sea, ahí quedó todo. Pasó el tiempo y yo seguí enamorado de ella un rato más. Jamás me atreví a decírselo.

Y ahora que lo reflexiono, y ya mucho más maduro pienso en ¿por qué no hice mejor las cosas? ¿Por que no fui un poco mejor con ella, con nosotros? Hubiera sido una bonita experiencia. Y a esa edad el noviazgo es algo sencillo. Sin mucho compromiso ni nada serio, solo pasarla bien con alguien, conversar, vivir cosas juntos. Cursilerías pues. Ni modo.

Creo que a esa edad muchas personas viven lo mismo. Es una etapa de cambios. Confusión. Si pudiera retroceder en el tiempo cambiaría un poco eso. Y claro que estoy feliz con mi vida sentimental actualmente y no tiene nada que ver. Simplemente lo veo como etapas en la vida y esa etapa pudo haber sido más bonita. Al menos para mi.

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