Uno de los réquiems más famosos es el de Mozart, que lo escribió a petición de una persona (no recuerdo muy bien quien, creo que era un aristócrata) pero se obsesiono tanto al estarlo escribiendo que se dice terminó escribiéndolo para si mismo. Hay varias historias detrás del requiem de Mozart.
El viernes pasado tuve la oportunidad de escucharlo en vivo por primera vez. El recinto fue el Davies Symphony Hall y fue ejecutado por la San Francisco Symphony. Esta pieza musical la he de haber escuchado hace unos quince años por primera vez (en un CD y posteriormente en streaming) y siempre me gustó, con el paso de los años me fue gustando más y más, y es por eso que mis expectativas eran muy altas. Cabe destacar que no se tocó el requiem completo, solo las partes que si fueron completadas por Mozart (casi todo).
Personalmente mis piezas favoritas son Dies Irae y Rex Tremendae que al escucharlas con el coro suenan genial pues son las partes más ¿eufóricas?.
Creo que fue una gran experiencia y a pesar de que tenia altas expectativas, al final fueron superadas y definitivamente valió la pena. Y bueno, creo que ahora sí puedo decir que ya me puedo morir. 😉
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