La mayoría de las personas se inclinan por bosques, montañas, playas, etc. Pocas personas consideran el desierto como un lugar donde les gustaría pasar vacaciones o peor aún celebrar un cumpleaños. A mi en cambio, el desierto me parece un lugar con misticismo. El hecho de que estes más aislado, con menos gente, es genial. Los paisajes se proyectan con colores muy vivos y los cielos son muy azules y muy despejados, y si planeas bien y vas en fechas donde no hace tanto calor (como en invierno) te la puedes pasar genial.
Esta vez decidimos hospedarnos en The Ranch que es un hotel (resort) dentro del desierto (el oasis le llaman) y claro que es mucho más caro pero como experiencia anterior (donde nos hospedamos en Olancha) nos ahorramos dos horas de ida y dos horas de vuelta de manejo todo los días, lo cual al mismo tiempo nos permitió explorar el parque muy temprano o muy tarde (aprecias atardeceres y amaneceres).
Pudimos tomar fotos, hacer varios hikes (que la primera vez que fuimos no pudimos hacer porque Frida iba con nosotros y las temperaturas eran muy altas para ella), comer en algunos restaurantes, descansar, caminar, etc.
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